martes, 25 de noviembre de 2008

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Aca les dejo el video de una presentacion de marinera en donde baila un grupo de chicos de colegio lo curioso es que esta vez no se trata de una pareja sino de un grupo que baila en coreografía.


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miércoles, 19 de noviembre de 2008

La peruanisima marinera norteña


La marinera norteña es una Danza de pareja libre identificada a nivel nacional por sus características propias. Es ágil, airosa, elegante, libre, alegre y espontánea, mostrando durante todo el baile un coloquio amoroso en el cual la dama coquetea con picardía, astucia e inteligencia e insinuación expresando su afectividad, mientras el varón galantea, acompaña, acecha y conquista a su pareja. En las damas se usan los vestidos propios de cada pueblo (Moche, Huanchaco, Trujillo, Piura, Catacaos, Monsefú, Morrope, Paita y otros), con las características singulares de costura, bordados o tejidos típicos de la zona.
Acerca del origen de la marinera norteña existen 2 corrientes que son: la peruanista y la hispanista. Según la corriente peruanista, se afirma que este baile es de origen netamente peruano. Teniendo como antecesora a la danza de la zamacueca, palabra que proviene del quechua “zawani” (danza de descanso). Por otro lado la corriente hispanista afirma que, la marinera estaría inspirada en los bailes virreinales de salón, ya que estos eran copiados por la servidumbre y el pueblo los cuales eran acompañados por la guitarra y el arpa.
En conclusión, las teorías mas aceptadas acerca del origen de la marinera norteña son las que afirman que la zamacueca vendría a ser como la madre de la marinera. Es decir, a partir de esta danza de origen negro nació la peruanísima marinera. Cabe resaltar que hasta antes de la guerra con Chile esta danza era conocida como “La Chilenita” ya que ambas danzas tenian como origen común a la zamacueca. Pero luego de la guerra del Pacífico se decide cambiar el nombre de la danza por el de Marinera en honor a la Marina de guerra del Perú.

Espacios de encuentro: Los Concursos de marinera.





Por dos décadas consecutivas, sesenta y setenta del siglo pasado, Trujillo es el lugar único en el año donde se encuentran los bailarines de marinera para contrastar sus habilidades, para esas dos décadas la reunión era virtualmente una reunión social, donde se encontraban los viejos amigos de diferentes lugares del país, cada uno dedicado a sus propias actividades laborales o profesionales, a contarse las ocurrencias familiares o sociales mas importantes; la preparación para el concurso era mayormente doméstica con uno que otro retoque de algún entendido, conocido de la familia, que aportaba con algunas ideas para lograr un baile mas vistoso y diferenciador, los bailarines bailan lo que les enseña la abuela(o) o la tía(o) o la madrina o cualquier familiar cercano, en suma se trata de una actividad de clara tendencia folklórica; los seis primeros años las parejas asisten vestidos de etiqueta, después de todo la elegancia en el vestir era un requisito para acceder a los salones del club Libertad, pero en uno de esos concursos iniciales a una de las bailarinas, hoy convertida en una de las pocas fuentes de formación sólida en teoría y práctica de la danza, se le rompió el taco de su zapato en pleno baile y no encontró mas audaz solución al problema que sacarse el otro y bailar descalza; desde aquella anécdota, muy celebrada por el público, los zapatos para las mujeres, para bailar marinera, dejaron de existir.

A los pocos años del establecimiento de la primera academia de marinera en Lima, y en vistas del crecimiento progresivo del mercado se organizan los primeros concursos de marinera; el mecanismo de selección de las parejas participantes es el mismo que el de Trujillo, pero para diferenciarlo y hacer que la convocatoria tenga mas representatividad nacional se convoca al concurso con mas modalidades de baile: marinera norteña, marinera limeña, marinera serrana y tondero o marinera norteña, tondero y huaylarsh; en Lima, cercanos a los ochenta, no se puede desligar un concurso nacional de una danza folklórica de su versión andina, comparten el mismo mercado.Dos concursos más al año, además del de Trujillo, mientras la población que practica la danza se sigue incrementando; la constancia en la práctica es un factor de presión sobre los directivos de las academias por mas oportunidades para bailar, para constatar los avances, para compararse con los demás; las prácticas se intensifican en horarios semanales, y el número de participantes es tal que es necesario la organización de una junta directiva para delegar responsabilidades; cada bailarín tiene a su entorno familiar inmediato para satisfacer sus necesidades propias de la actividad que esta realizando: adquirir el mejor vestuario, arreglarse estéticamente para una mejor presentación corporal, formar parte de la "barra" del grupo, organizar actividades sociales dentro del grupo como celebrar los cumpleaños, organizar encuentros para recaudar fondos para el viaje de la delegación al concurso de Trujillo, buscar en Trujillo alojamiento, alimentación y lugar de ensayo adecuado; para todos estos requerimientos y otros mas la familia cumple un rol fundamental y es "incorporada" o absorbida para constituir el contexto y el consumidor mas inmediato del producto que en la academia se esta elaborando.
Siguiendo la dinámica impuesta en Trujillo, en Chiclayo el Club de Leones y en Piura el Club Grau también organizan concursos de marinera. En Lima de los dos concursos que se celebraban uno de ellos estaba a cargo de una institución de carácter benéfico (Grupo Acuario) y el otro por la primera academia de marinera creada en Lima . A imitación de esta última y con un claro espíritu de competencia se convocan a un concurso u otro donde cada nueva academia surgida organiza su propio concurso, la proliferación de academias ha derivado también en la proliferación de concursos; desde la década del noventa cada organizador de concurso procura promocionarlo con la debida anticipación para no cruzar las fechas con otro concurso u organizarlo en fechas no tan próximas unos de los otros, la intención es lograr la mayor convocatoria posible, pero hace no menos de dos años no hay fin de semana que no se organice un concurso, mas aún, varios fines de semana del año pasado hubo dos y hasta tres concursos simultáneos.

Algunas academias organizan más de un concurso al año y otras para dar preferencia a la participación de los suyos organizan un concurso interno (uno de los dos integrantes de la pareja debe pertenecer a la institución organizadora) y otro abierto donde pueden participar todos las parejas a excepción de los integrantes del grupo organizador, otras academias han efectuado concursos para cada modalidad de baile, para el concurso interno la mayoría de "instituciones" obligan a sus integrantes a participar bajo pena de una sanción pecuniaria de no hacerlo; lo más completo, y es a lo que aspiran todas las academias, es que cada una de ellas organice un concurso de marinera limeña, otra de marinera norteña y tondero y un concurso interno.Desde el primer concurso de Trujillo organizado por el Club Libertad hasta el promedio de cincuenta concursos anuales en Lima, más concursos pequeños que se realizan en diferentes lugares del país, con mayor énfasis en las provincias norteñas de Chimbote, Trujillo, Chiclayo, Piura y Tumbes se han incrementado sustancialmente los niveles de competitividad y las relaciones domésticas antaño armónicas se han vuelto conflictivas y cargadas de subjetividad. Cada concurso es un productor de campeones(as) y cada nuevo campeón(a) es un futuro maestro(a) con pretensiones de academia propia y, por cierto, de concurso propio, cada banda o escudo en el pecho como símbolos de haber logrado un campeonato es una carta de presentación para lograr en el medio el respeto y la admiración y varios campeonatos son varias razones para "profesionalizarlo".

Con la organización del concurso cada academia ha logrado completar el circuito económico: producen, distribuyen y consumen: autosuficiencia económica en la explotación de un recurso cultural, ¡este debe ser un bocado muy apetecible para un estudioso de los Estudios Culturales!; pero la demanda interna no consume toda la producción, también consumen los medios de comunicación, las instituciones nacionales e internacionales; la oferta es un producto finamente acabado, un producto que tiene cada fin de semana, en el concurso, a su control de calidad, y en la competencia, al alimentador permanente para hacer mayores esfuerzos.

Los concursos son organizados por instituciones diversas: los más por las academias, y los menos por municipalidades, colegios, congregaciones religiosas, instituciones benéficas, clubes privados, clubes provinciales, instituciones estatales y privadas; pero, al margen de cual sea la naturaleza de la institución organizadora, detrás de ella encontraremos a algún campeón o campeona de marinera que se encuentra incentivando, y a la postre, organizando el concurso y lo que ha logrado es el apoyo de la institución, ha comprometido a la institución en sus objetivos "personales".

Alguien que baila marinera es requerido por su entorno social inmediato que puede ser su familia, su Iglesia, el colegio donde estudia o estudió, su centro de trabajo o sus amigos de barrio vinculados a alguna institución que realiza alguna actividad y para animarla solicitan que se presente algún número artístico; poco acostumbrados a observar una representación artística de calidad esta vez encuentran en la pareja ejecutante de la marinera una actuación que les impresiona, que marca la diferencia respecto a los demás actores, la impresión estética que causan permanece por buen tiempo y es un poderoso sensibilizador que genera conductas de aceptación y "solicitudes" de acercamiento a la institución, además de ofertas de apoyo en logística para hacer que quienes están vinculadas a la institución que actuó puedan aprender a bailar marinera; así, el bailarín(a) ha ganado una "cabecera de playa" desde la cual comprometerá en poco tiempo a la institución en la organización de acciones propias de la red de la marinera, ella tiene ese mundo que ofrecer como oferta, y moviliza a la red de la marinera a través de la convocatoria a un concurso; de allí que encontremos instituciones de las mas diversas, algunas de las cuales tienen sus objetivos de creación sin relación alguna con la práctica de la marinera, comprometidas en la organización de estos concursos, ¿porqué?.
La aceptación, auspicio o visto bueno de algunas instituciones para comprometer su apoyo logístico y en algunos casos financiero para la organización de los concursos esta en función a las representaciones construidas en cada sector social respecto a la cultura popular, culturas subalternas o folklore; algunas personas propias de los sectores económicos altos mas otros de su elite cultivada creen que se trata de una actividad "sana" en si misma que puede servir de alternativa ocupacional para mantener a la juventud alejada de las drogas o la delincuencia, mientras otros del mismo sector, con algo de "nobleza" en el corazón, se conduelen con la pobreza y valoran que a pesar de ella algunos muestren facultades de creatividad artística de contenido afectivo, de sensibilidad por lo natural y cuyo arte traduce una relación armónica con la naturaleza, frente a lo cual adoptan una conducta paternalista y dedican su vida a protegerlos, defenderlos y promocionarlos fomentando estas actividades como un tributo a la tradición, son los que establecen relaciones interpersonales con los artistas populares; un tercer sector dentro de los que podríamos identificar a los inconformes con las relaciones interpersonales de su clase que priorizan la individualidad sobre lo colectivo o se sienten muy "vacíos" en su entorno social o la vida agitada laboral o social ha producido individuos con un grado alto de "stress", para estos casos la mano tendida a la creatividad cultural popular cumple la función de "válvula de escape".

Un último grupo, y son los menos, con una clara representación de nación que responde al tipo criollo comprometen su respaldo a toda actividad cultural que pueda formar parte del capital simbólico de la nación, es decir, fomentan lo que consideran lo propio, lo nativo, lo nuestro.
Los sectores medios involucrados en este último discurso con mas identificación por las expresiones de la cultura popular además de apoyar lo que consideran elementos identificatorios de la nación buscan marcar distancias respecto a la "invasión" de música extranjera. Para los partidos políticos, institutos armados, iglesias, clubes departamentales, provinciales o distritales o todas aquellas instituciones que están entre sus necesidades captar mas adeptos y demostrar dinamismo social en sus locales institucionales apoyar la cultura popular es un medio profusamente utilizado lo que demuestra ser eficaz captador de la atención y compromiso populares. Las campañas electorales de la diversidad de candidatos son oportunidades propicias para que los bailarines de marinera u otras expresiones de la cultura popular tengan difusión masiva; por lo general, la pareja de baile no asiste como militante de X partido o X candidato, va por la oportunidad para mostrar su arte, porque le pagan o porque algún pariente cercano le ha pedido; para estos casos la representación consiste en que una muestra de identificación con las artes populares implicaría identificarse con sus necesidades y aspiraciones.
Entonces, hay concursos de marinera pequeños, medianos y grandes; concursos realizados en el corazón de Miraflores o en el cerro del último asentamiento humano; concursos realizados en la capital de la república o en recónditos pueblitos de nuestra selva, sierra o costa; concursos realizados al interior del país o fuera de él siguiendo la ruta de las migraciones externas; concursos organizados con medios tecnológicos de última generación o concursos organizados en forma artesanal; concursos en el que participan más de 800 parejas y concursos en el que participan no mas de 15. Todos repartiendo campeonatos, todos generando nuevos campeones y todos campeones nacionales (solo unos cuantos son regionales), y la "necesidad" de producir nuevos campeones es tal que se crean categorías especiales como la categoría "noveles" o se convocan a concursos prohibiendo la participación de campeones nacionales o en un mismo concurso se establecen categorías A y B, dicen que el criterio para tal división es la calidad artística de las parejas, para tener mas campeones; así, hay una preocupación permanente por producir campeones y estos campeones deben ser nacionales. Y cada bailarín que logró un campeonato se presenta con los honores del caso aunque su campeonato lo haya logrado siendo pareja única o por medios marginales a las bases de los concursos; es decir, el medio mas efectivo para lograr autoridad o prestigio dentro del mundo de la marinera es ganando un campeonato, sin importar como ni donde.

Pero hay dos factores interesantes que merecen atención mas allá del concurso mismo: primero es la racionalidad económica del concurso; cualquier análisis de costos, por muy elemental que fuera, demostraría que es un fracaso económico total; los únicos ingresos "visibles" derivan de la venta de entradas a los espectadores al concurso que por lo general son los familiares o allegados de los concursantes, los costos de estas entradas oscilan entre cinco a diez nuevos soles, desde la canchita deportiva sin servicios higiénicos en el cerro o pueblito más recóndito de cinco nuevos soles la entrada hasta el coliseo cerrado comercial o privado mas reconocido de diez nuevos soles la entrada, el ingreso por ese rubro no cubre ni "el té"; entonces los costos de producción de un concurso tienen que ser negociados legal o marginalmente: se obtiene un local por favor a un pariente o conocido, porque se ha conseguido el apoyo logístico de alguna institución por medio ya indicado líneas arriba, porque la actividad reporta créditos políticos o porque el apoyo a las actividades culturales que resultan de la creatividad popular son observados con indulgencia y paternalismo por la institucionalidad y, porque no existe normatividad que regule las actividades de esta naturaleza.

El segundo rubro importante de costos lo constituye el alquiler del equipo de sonido, hay uno o dos proveedores, también del mundo de la marinera, que tienen equipos de sonido de todo costo y para todo concurso y es cubierto con fondos recaudados en actividades previas por los organizadores de los concursos, por la "generosidad" de algún padre de familia o por algún "mecenas", implica que estos costos son cubiertos casi siempre por terceros; en lo que concierne a los premios para los ganadores con frecuencia son aportes de los representantes de la Reina, estos reinados son voluntarios pero es una voluntad que a cambio de tener publicidad y un lugar expectante en el desarrollo del concurso al constituirse en la encarnación simbólica del poder se tiene que retribuir con donaciones útiles al evento.

Por tanto, los ingresos económicos "visibles" en la organización del concurso solo sirve como caja chica. Es evidente que si esta actividad en su acepción económica tiene estas características es porque hay un factor importante que sirve como elemento de negociación: es los resultados de los concursos. Pero si se "negocia" los resultados, y es una percepción que tiene cierto consenso, porque los concursantes siguen participando en concursos. Sostengo que existe una racionalidad mayor, más profunda, una racionalidad subconsciente e histórica que impulsa la concreción de acciones que trascienden lo puramente económico y social.

El segundo elemento que quiero resaltar es el esfuerzo a veces "inexplicable" que hacen algunas parejas para poder participar en un concurso: hay concursos que terminan a la una o dos de la mañana con un frío intenso y sin haber probado alimento alguno y la gente está allí, concursos que se realizan en lugares muy apartados y de difícil acceso y la gente está allí, niños que se quedan dormidos en las graderías de un coliseo mientras sigue el evento y son despertados compulsivamente cuando les toca bailar; implica que la gente participa en los concursos a pesar del frío, del hambre, de la sed, de la propia seguridad personal, algunos se gastan los últimos centavos que les quedan realizando viajes interprovinciales. Alto grado de sacrificio en el que se comprometen todas las generaciones, mucha entrega, predisposición a eludir cualquier otra responsabilidad por cumplir con la vinculada al concurso.
El concurso así se constituye en una práctica social, en una práctica social en expansión, en el lugar en el que cada fin de semana interactúan la gente vinculada a la práctica de la marinera, es el espacio privilegiado de la información y de mantener interconectado el círculo, allí se conoce lo que ocurre en toda las academias, lo que están haciendo todos los profesores, como se están constituyendo las parejas, quienes los están preparando y dónde, allí se promocionan los eventos del año, se destruyen y construyen parejas, se observa el avance (evaluación en calidad de baile) de los bailarines, se detecta quien puede complementarse mejor con quien, se establecen las alianzas personales y grupales, y también es el lugar privilegiado de los conflictos, allí circulan los medios de comunicación ad- hoc al tema convocante.
El concurso es el espacio privilegiado de encuentro, de concreción de la práctica social, de síntesis y de resultado del trabajo semanal y también de exteriorización de las energías acumuladas en las prácticas semanales, pero por sobre todas las cosas es el espacio de aprendizaje en la negociación y en la valoración de las calidades de baile, la familia que observa agudiza la percepción y calcula las probabilidades de éxito propios y ajenos, aprende a no dejarse engañar, aprende a ubicarse socialmente, aprende a convivir en espacios sociales mas grandes que el de su familia, aprende a ejercer sus derechos y obligaciones, aprende a constituirse en ciudadano, en ciudadano sustantivo (Sojo, 2002). El entorno de parientes del (de la) bailarín(a) que se encuentra inmerso en el círculo de la marinera al poco tiempo termina convirtiéndose en un individuo mas dinámico en su barrio, en la escuela, en la iglesia, son los que "manejan" las actuaciones públicas y los que tocan las puertas precisas para lograr algún beneficio en su colectividad, por lo general, son los líderes locales.



Marinera norteña: símbolo de peruanidad










Es ágil, airosa, elegante, libre, alegre y espontánea, mostrando un coloquio amoroso en el cual la dama coquetea con picardía, astucia, inteligencia e insinuación.






La mujer expresa su afectividad, mientras el varón galantea, acompaña, acecha y conquista a su pareja. Este mensaje se desarrolla durante la ejecución del baile.


En las damas se usan los vestidos propios de cada pueblo (Moche, Huanchaco, Trujillo, Piura, Catacaos, Monsefú, Morrope, Paita y otros) con las características singulares de costura, bordados o tejidos típicos de la zona. En consecuencia no hay vestidos de marinera ni de tondero,la ejecución y difusión de nuestros bailes simplemente se realizan con los atuendos que corresponden a su lugar de origen.


En los varones es muy representativo el típico chalán de poncho blanco o colores claros (beige, lúcuma) tejidos a telar con hilos teñidos en los diferentes pueblos norteños (Monsefú, Catacaos, Lambayeque, Pacasmayo, Trujillo, Piura Mórrope, San Pedro de Lloc y Moche) sombrero de paja de ala ancha.




También se usa terno blanco (saco, pantalón y chaleco) de dril de costura simple con características propias de nuestros cálidos pueblos norteños, completando su atuendo con sombrero de paja de ala ancha y el pañuelo en mano que hace de nuestra marinera un "Baile de pañuelo". Carlos Chinchayan.

La Marinera Norteña


Danza de pareja libre identificada a nivel nacional por sus características propias. La Marinera en el norte es ágil, airosa, elegante, libre, alegre y espontánea, mostrando durante todo el baile un coloquio amoroso en el cual la dama coquetea con picardía, astucia e inteligencia e insinuación expresando su afectividad, mientras el varón galantea, acompaña, acecha y conquista a su pareja. Este mensaje se desarrolla durante la ejecución del baile. En las damas se usan los vestidos propios de cada pueblo (Moche, Huanchaco, Trujillo, Piura, Catacaos, Monsefú, Morrope, Paita y otros) , con las características singulares de costura, bordados o tejidos típicos de la zona. En consecuencia NO HAY VESTIDOS DE MARINERA NI DE TONDERO, la ejecución y difusión de nuestros bailes simplemente se realizan con los atuendos que corresponden a su lugar de origen. En los varones es muy representativo el típico chalán de poncho blanco o colores claros (beige, lúcuma) tejidos a telar con hilos teñidos en los diferentes pueblos norteños (Monsefú, Catacaos, Lambayeque, Pacasmayo, Trujillo, Piura Mórrope, San Pedro de Lloc y Moche) sombrero de paja de ala ancha, pero también se usa terno blanco (saco, pantalón y chaleco) de dril de costura simple con características propias de nuestros cálidos pueblos norteños, completando su atuendo con sombrero de paja de ala ancha y el pañuelo en mano que hace de nuestra marinera un "Baile de pañuelo".